No te conozco

Es posible

No te conozca

Es posible

Lleguemos a conocernos

Alguna vez

Es posible

Pienses en mí

Alguna vez

No te encuentro

Ni te busco

No recuerdo si te vi

O nos besamos

O nos pensamos

Alguna vez

No te llamo

Más que con silencio

Más que en silencio

 

Tal vez con un cuento

O en un sueño

A veces espero

Aunque no espero

Aparezcas y digas

Eso que no sé escribir

Sin pensar en que es posible

Que no me conozcas

Que no desees conocerme

Alguna vez

Aunque mientras

Use los sueños

Para escribir cuentos

Que te quiero leer

Alguna vez

A través del silencio

 

EL AQUIETAMIENTO

La montaña todos los días la montaña

Como si algún dueño tuviera el tiempo

Contemplamos

El pasado redoblado en karma aparece

A diario, aún en las pupilas de un perro

Guacho dejado por ahí tirado entonces

Guasca

Otra vez la montaña, la imagen

De la quietud nacida del pleno movimiento

La montaña. Una cadena de montañas

No es lo mismo

Que un puente, una trenza. La montaña todos los días.

 

9/9/18

De las impresiones del Libro de las Mutaciones

 

149

Estamos vivos

Estamos despiertos

Estamos juntos y solos

Estamos –un conjunto- esperando

Algo que ayer prometieron

Mientras ya estábamos

Algunos otros esperando

Creyéndonos vivos

Creyéndonos dueños

Amos de la tierra y del momento

Pensamos que estaríamos siempre

Aprendimos alguna vez que

Estamos vivos por un tiempo

Estamos mientras otros van muriendo

Viendo las ramas del viento

Pasar como si nadie al costado nuestro

Nos sabiendo porqué

Para qué estamos

Respiramos

Vivimos

Creemos estar sintiendo

Algo que parece una vida

Pero no sabemos

No entendemos de la vida

Más que estarnos acá

Parados comprando vendiendo negociando

Tiempo dinero cosas

Estamos sirviendo

La vida la sangre los huevos

Servimos

Hervimos

Viviendo un circo de otros

Que saben que no sabemos

Más que estarnos acá viviendo

Creyendo vivir

Una existencia hecha

De tiempo, de dinero, de cosas

Acá muriendo mientras todo nace

Pero no lo vemos

Estamos ciegos

Estamos dormidos

Estamos muertos

 

Carolina Diez

8.11.2017

115

Viviste en la burbuja más precaria

De todos los tiempos

La construyeron con aire y sueños

No pudieron arraigarla a ningún suelo

 

 

Los días pasaban

Como cobre en el horizonte

Inalcanzable y nuevo el instante

Cada vez, desasido en el viento

 

Eran pocas las noches en que volvías

Y encontrabas a dios

En los silencios, las noches

No abrigaban consuelos

 

Fuiste muriendo

Las tardes, los lobos a lo lejos

Ni siquiera tu carne sentía

El peligro del ser vivo

 

 

Las lunas no siempre

Estaban con vos, de vez en cuando

Soledad, el diablo adentro

El silencio hecho canción

 

Los tambores de un río

Fatuos fuegos paganos

Nombres excéntricos y masa

La extinción de la rebelión

 

 

Carolina Diez

Septiembre 2017

188

Todos los días

Algo

Mucho

Nada

Que decir

 

 

Te quedaste sola

Siempre te quedabas sola

Desde muy chica

Recordás

Quedarte sola

Mirando si afuera

Llovía o había sol

Pensando que el mundo pertenecía a alguien que no eras vos

Pensando que había un dueño para todo eso, ahí afuera

Ya sos grande

Te quedaste sola

Pensando que ahí afuera todo es más lindo cuando salís con alguien

Que gente, siempre hay

Siempre encontrás gente andando por ahí

Siempre la gente se aburre de andar acompañando a los mismos por ahí

Todos se aburren de despertar a diario con el mismo rostro a un lado

Todos se aburren de los mismos besos, los mismos labios, los mismos abrazos

Vos no

Vos no te aburrís de quedarte sola

Mirando por una ventana

O un vidrio

O un agujero en la pared o en el techo

Pensando porqué y para qué

Querés compartir

Tu vida con alguien

Alguien que no está

Alguien que se aburre todos los días

De vos

De sí mismo

Queda cálida

La atmósfera de ausencia

De este lugar que es casi

Tu compañera

Que sos casi

Vos.

2017

80-Pensar

Pensar

Cuán rápido puede precipitarse un fuego

La chispa

De un fuego

Entre esto

Esto que conformo

En lo que me conformo

Material inflamable

Libros, papeles, mantas

Una cama, almohadas, lanas,

Cables, madera, telas

Todo cayendo y en mis ojos se enciende

De una llama que se desprende del

Tal vez

Sahumerio

O del cenicero

O de un encendedor

De un silencio se desprende una llama

Del pozo emerge el fuego creador

Y me convierto

Junto a todo

En polvo

 

14.05.2017

167

Otra vez le chupás el pito a la autoridad.

Alguien viene, saquea tu cuerpo, arroba tu voluntad, te ultraja de miedos y amores, de deseos, de decisión, una violación tácita de tus propios principios, un ultraje. Una avalancha de miedos ajenos y mandatos de otros.

Y otra vez silencio. Un nuevo silencio. Estructurado. Mandado. Hecho tiempo y espacio. Un silencio obligado, inscripto en algún lado. Un episodio repetido. Un rompecabezas sin terminar.

Y vos, sin voz para contestar.

La luz se nubla por medio de cierta siniestra mecánica. Tenés miedo y sos fuerte pero ya está. No hay necesidad. Ya está. Estás sola con todos los fantasmas adentro y detrás y debajo y el resto no entiende, solo pueden verse sombras donde el resto parpadea. Hay luz también en los silencios. Un escondite de tiempo. Sos un fantasma que ve pasar tu vida. Sos un espectro. Otros usan este, tu cuerpo, y a veces significan algo. Todos los otros.

No vos.

No yo.

Yo soy otro cuento

 

2017

202

Moscas

Millones de moscas

Estuve matando

Estos días

Semanas

Meses

El pasado es un pozo

Las moscas

Zumban

Adentro hacen eco

Todas las preguntas del cuerpo

Darías la posibilidad del goce

De la risa

De sentir los abrazos

Darías la posibilidad del amor en tu vida

Por exterminar de una vez

Esta sensación

De estar hundida en un pozo

Donde moscas

Zumban

Incansables

Se posan

En tu hombro, tu cuello

Te zumban

Lo que tu mente no llega a decirte

No conocen el idioma

De tu mente, tus fantasmas

Las moscas se alimentan

De tus suspiros

De tu corazón que hace días

No para y zumba

Como las moscas que lo rodean

Le hablás pero no siempre sos más audible que el zumbido

Que esa presencia constante

Pero impredecible

De bichos que te rozan y susurran

Y te cuentan los secretos que espantás

El día se pasa como los demás

Matando moscas que volverán, encarnadas en otras moscas

A zumbar mentiras

A revolver los libros

A posarse en las mantas

A rozar tu mano

Creyéndote parte las dejás

Volando en lo alto del techo

Que cuando cae la noche se funde

Se vuelve pozo con vos adentro, abajo

Con moscas

Siempre zumbando

299 – Eva

Recuerdo la situación: interior día, Eva sola, nada de jardín o pasto, nada de picnic, adentro Eva, quietita, ¿Por qué no pudiste quedarte quietita, Eva? ¿Por qué no pudiste seguir quietita y buenita y calladita, Eva? La sangre que vertimos será caída en tu nombre, Eva, guardaré de mí cada mes calendario que declare fechas en que te lloramos, mi cuerpo y yo, Eva. Este cuerpo que heredamos, este cuerpo de Eva que heredamos, este trapo como bandera para ojos rumiantes que aún escarban de este lado. Acá no hay jardines, Eva, casi olvido decirte que no quedan frutos prohibidos, los comimos todos, los sangramos todos, los pagamos todos los días. Gracias igual por la virgen y las castas y los deberes maritales y la obligación de hacer de comer sin satisfacción, sin goce, sin placer. No sirve. ¿Una sirve? Beberás el sudor de tu frente, María, sin gracia, te sentarás a pastar, con alienígenas. Comerás el residuo jungiano de la perdida Atlántida, recibirás los males, los transformarás, absorberás muchos, otros te enseñarán. El libro, ¿para qué sirve, Eva? El árbol del que nace el libro del que depende tu historia, de la que cuelgan las nuestras, siglos y siglos de existencias, medio existencias, existencias a medias, existencias perdidas debajo del abdomen inflamado de algún patriarca cualquiera que si se sarpa la emboca, le deja un ojo de vino. ¿Quién era Eva antes de la manzana? ¿Quién gozaba de la manzana antes de que Eva llegara? Oh, Lilith! ¿Dónde estabas? Sangrabas, seguro, también, por ahí, ultrajada por los viriles miembros de los orígenes. Así que Adán no tenía huevos. No había tiempo para luchar. No aprendiste, Eva. Te rebelaste. No querías cocinar. No querías estar quietita, contenta, calladita, linda. Ahora está de moda. Ahora está de moda no pensar.